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sábado, 31 de diciembre de 2011

Balance del 2011

Para empezar: mil perdones porque últimamente no estoy actualizando nada. Ni novela, ni blog, ni leches en vinagre, ¡nada!. Estoy sumida en eso que llaman estrés navideño y de momento he perdido toda capacidad imaginativa para escribir. Sólo puedo imaginarme comprando regalos y pensando en la ropa que me voy a poner en cada cena. Algunos por estas fechas se vuelven unos tiernos corderitos repletos de amor y bondad: yo me vuelvo una frívola gruñona. Y por si no os ha quedado claro que detesto la Navidad, voy a haceros una pregunta: ¿de quién fue la estúpida idea de tomar las uvas con las campanadas? Supongo que del lumbreras al que se le ocurrió también que llevar un tanga con lentejuelas rojo, era sinónimo de glamour. Ese mismo lumbreras creyó que tragarse una uva con pepitas y todo, daba tiempo en un segundo. Así pasa lo que pasa, que el que no se atraganta termina almacenando comida en la boca, como una ardilla. ¿Quién sabe?, a lo mejor el primer mosto se hizo así...
El caso es que ya estoy deseando que todo esto termine; que terminemos el año sin que nadie muera ahogado cuando den las doce y que los Reyes repartan y se piren sin armar mucho escándalo. Pero antes, no quería dejar pasar la oportunidad de desearos hoy una feliz velada y de hacer un balance de lo que me ha ocurrido este año. Lo del balance no fue idea mía, ya dije antes que de momento perdí la capacidad imaginativa e hice lo que cualquier persona sin recursos como yo hubiera hecho: copiar. ¡Sí!, confieso que copié del blog de mis amigas Bea Megaña y María Martínez. Pero es que a ellas las musas no las han abandonado y a mí sí y tengo envidia. Lo que es cierto es que mi versión de balance, tendrá más mala leche que el de ellas. Ellas son un remanso de melosidad y gentileza, y yo soy una víbora, envidiosa y copiona.
Bueno, que me lío y me dan las uvas. Este año me han pasado cosas guais y otras no tanto. Conseguí terminar mi primera novela y lo mejor de todo: conseguí que a más personas aparte de mí, les gustara. Es todo un logro teniendo en cuenta que lo más largo que había escrito en mi vida, era la lista de la compra, jamás había escrito tanto. Yo leía y leía y fantaseaba, pero nunca pensé que eso se convertiría en algo a mí favor. Siempre escuchaba a mi abuela o a mi madre “esta chiquilla qué cosas tiene en la cabeza, vive en las musarañas”. Y mira tú que ahora descubro que eso era un don. Mi abuela aún no lo ve muy claro porque dice que hasta que no me gane las lentejas escribiendo historietas, lo que tengo es mucha tontería y encima vosotros me dais bola. Seréis cabritos...
He conocido a muchas personas metidas en esto de “escribir historietas” y puedo decir a día de hoy, que algunas de ellas son mis amigas. He conocido a muchos bloggeros super majos y estupendos, y a otros estirados, que no dejan ni que te presentes con un enlace en su espacio. Ellos lo consideran publicidad, y como seguro, seguro ellos jamás lo hicieron porque sus blogs ya eran un éxito desde el primer segundo que los crearon, no necesitan conocer a pesados sin tanta suerte. Y el que se pique leyendo esto, ajos come, pero si no lo digo reviento. Tampoco entiendo mucho eso de que se necesite aprobar un comentario antes de publicarlo, aunque siento decirlo porque algunos de esos bloogeros majos tienen este filtro y me fastidia un poco. Insisto: si no lo digo reviento.
Igualmente tengo que decir, que gracias a muchos blogs que me acogieron con los brazos abiertos cuando me “presenté”, y me prestaron apoyo y atención, mi blog va creciendo como un árbol robusto. Y lo mismo tengo que decir a todos los lectores que leyeron mi novela y hasta me escribieron una reseña. Como dijo una vez Stephen King, “un escritor sin lectores, es como un loco dando voces”. Gracias por hacerme parecer cuerda.
A ver... que más cosas me han pasado..., ¡ah sí!, algunas editoriales me dieron una patada con el típico mail plantilla y otras, quedaron en contestarme muy pronto. Pero tranquilos, no voy llorando por las esquinas ni mucho menos. Tengo planes, siempre tengo planes y lo que tenga que ser será.
A título personal diré que hoy hago nueve años con mi churry (lo de los años me lo tuvo que recordar él porque yo soy pésima recordando fechas y haciendo números, y os juro que el día que cumplí veinticuatro castañas, me llevé un disgustazo. Pensaba que cumplía veintitrés). Menos mal que tengo maromo, de lo contrario a día de hoy no sabría los años que tengo. Y no importa que echara un vistazo al carnet de identidad para saberlo, porque no me hubiera creído lo que pone. En cambio aquí, el nene, me canta las castañas que me van cayendo año tras año, con más ilusión que los niños de la lotería de Navidad. Él dice que para que no me vuelva a olvidar, yo sé que es un capullo.
Pues eso es lo que tenía que decir, cuando acabe esta locura de la Navidad y vuelva a tener imaginación, seguiré escribiendo sobre otros y no de mí. Mientras tanto: ¡Feliz Fin De Año!