sábado, 5 de noviembre de 2011

8.- El chantaje

(Todos los derechos reservados)

Querido diario:

otro lunes más. Otro lunes más con el que daba comienzo la semana y tenía que arreglarme para ir al colegio de monjas. Ojalá fuera ya mayor, me dije observándome en el espejo mientras mamá intentaba poner a raya mis rizos en dos trenzas. Cuando terminó, echó un vistazo al aspecto general de mi cuarto y puso mala cara.
—Dana, espero que algún día te hagas más responsable y ordenada —me regañó.
—Mamá, no le puedes pedir eso a una adolescente.
Parpadeó ante mi descaro y replicó:
—No puedes excusarte con tu edad.
—No veo porqué no. Tú lo haces continuamente cuando las vecinas se te acercan con alguna queja, o cuando la madre superiora te llama a su despacho —carraspeé para pillar el tono agudo de su voz y la imité—. No se lo tenga en cuenta, madre, es sólo una chiquilla rebelde. ¿Cómo? ¿qué ha hecho, qué? Bueno mujer, ya se sabe, éstos adolescentes...
Me asestó una colleja.
—¡Mamá!
—Eso me recuerda que tengo que estar excusándote todo el tiempo. A ver si te portas mejor, que va siendo hora. Y date prisa sin que tenga que volver a repetírtelo. Siempre llegamos tarde a tu colegio por tu culpa.
Le saqué la lengua, a la vez que se dirigía a la puerta y me froté la nuca dolorida.
Mientras terminaba de arreglarme, juré que yo no sería tan plasta cuando tuviera una hija, si es que ocurría tal milagro, que lo dudaba mucho, porque yo no daba fe ni del Ratonzito Pérez. Simplemente creía en los personajes de los libros que leía y para ello, sólo durante el rato que duraba la lectura. Lo demás, como decía doña Josefina, eran cuentos chinos.

Llegamos al colegio y mamá me dio un beso antes de dejarme en la puerta. Lo habíamos pactado así para que nadie lo viera. Mi sorpresa fue al descubrir que no había sido la única en tener esa idea. Había visto a algunos padres aparcar el coche a unos metros de la entrada del colegio y besar a sus hijos. Y supe que aquellos padres, al igual que mi madre, cumplían órdenes tajantes. ¿A todos nos daban vergüenza las mismas cosas? ¿o es que realmente los chicos de mi edad estábamos afectados por esa época maldita llamada: edad del pavo? No estaba segura, puesto que yo me sentía igual que siempre.
Cogí la mochila del asiento trasero del coche, me despedí de mamá y crucé corriendo hacia la puerta principal, pero en lugar de atravesar la cancha —como de costumbre— esta vez, la bordeé para evitar un encontronazo con cierto chico patoso del grupo de los goleadores. Mejor dicho, para evitar a su balón. Y volvió a suceder. A sólo unos pasos de poder refugiarme dentro del edificio, me sorprendió un golpe en la cabeza. No me hizo falta esperar a que el dolor me dejara pensar con claridad, para saber qué era lo que me había golpeado, y sobre todo, quién estaba detrás de aquel nuevo ataque. ¿Lo hacía aposta? Desde luego que si. Ese chico no podía ser en verdad un pato, o yo tan miserable de cruzarme siempre en su camino. La cuestión era ¿por qué? Traté de recordar cualquier hecho del pasado que justificara su venganza a diario, y no encontré nada.

Y lo cierto, es que hasta que empezó aquel acoso y derribo por su parte, ni siquiera tenía imágenes de su cara. Tampoco era de extrañar. Para mi era un chico del montón más, y al parecer también, un futuro psicópata en potencia.
Se acercó a recoger su balón con esa expresión de fingida disculpa.
—Si me dices que lo sientes, que fue un accidente o que siempre me pongo en medio cuando tiras, te doy un puñetazo.
Juré que lo haría.
—Lo siento. Es que... es que... yo... —comenzó a hablar con ese tartamudeo que me sacaba de mis casillas—. Yo sólo quiero hablar contigo y nunca se me ocurre una excusa mejor que la del balón.
Le miré muy furiosa.
—¿Me estás diciendo... que todas las mañanas me dejas el coco inflamado, porque no se te ocurre otra forma de venir a hablar conmigo?
—Si. Básicamente es así —reconoció con un hilo de voz.
—Pues yo te voy a dar una excusa para que desaparezcas de mi vista.
Le arrebaté la pelota de entre sus manos y le di una patada con todas mis fuerzas. Deseaba que aterrizara en la otra punta del patio. Pero como siempre sucede cuando deseas algo, no se cumplió. En un principio, el balón iba camino de satisfacer mi objetivo —a la vez que ese bobo y yo, seguíamos su curso con la mirada—, hasta que dos obstáculos se interpusieron en medio. Los peores obstáculos que pudiera haber. El balón impactó de lleno en el enorme cuerpo de la madre superiora y rebotó en la barriga de ésta, para aplastar el lazo de una de las Kittys que se encontraba a su lado. Luego las dos se miraron confusas y ladearon sus cabezas, en busca del culpable entre los alumnos. Cuando la madre superiora enfocó hacia nosotros —que continuábamos congelados en el sitio—, supo que rumbo tomar y vino bufando como un rinoceronte hacia nuestra dirección. Yo recordé las palabras de mamá dichas esa misma mañana, a ver si te portas mejor, que va siendo hora, y me fui encogiendo con cada paso de la monja, más cerca.

Hasta que por fin la tuvimos delante.
—¡Vosotros! —gritó mientras nos señalaba con el dedo—, ¿estáis detrás del balonazo que acabamos de recibir la señorita García y yo?
Tragué saliva y pasé la mano por mi frente sudorosa.
—No —dijo el chico—. Dana no tiene nada que ver. He sido yo el único responsable de lo ocurrido. Por favor, discúlpeme madre, pero es que justo cuando le di la patada al balón, os metisteis en medio y no fue mi intención —se justificó con esa vocecilla de chico apaleado y alegando las mismas excusas que me decía a mí.
La monja nos miró de reojo y suavizó la postura.
—Está bien, pero la próxima vez ten más cuidado, ¿me oyes?
—Si, madre —contestó el chico con la cabeza baja.
—Ya tengo bastante con mantenerme a salvo delante del profesor de Física y Química, como para ahora tener que contar con un nuevo individuo peligroso —se quejó la monja por lo bajo, a medida que se alejaba.
—¿Por qué has hecho eso? —le pregunté sorprendida, al chico.
Éste abandonó su pose alicaída y me miró con una sonrisa.
—Porque ahora tú, te sentirás en deuda conmigo y ya no te podrás negar a lo que te pida. Por cierto, me llamo Fran y mi padre es el dueño de uno de los periódicos más importantes de ésta ciudad —se presentó con cierta chulería, al tiempo que me tendía la mano para que se la estrechara.
Ignoré su gesto y volví a la carga.
—¿Qué has dicho antes?
—¡Ah, si!, que me debes una y que ya no necesito acercarme a ti con ninguna coartada.
—¿Y qué es lo que quieres? —inquirí más sorprendida por el giro de los acontecimientos, que por querer conocer sus intenciones en realidad.
Entonces el chico señaló decidido, a la chicas más guapas del grupo de las guais.
—¡Laura! —exclamé estupefacta.
—Quiero salir con ella porque está muy buena, y tú como su mejor amiga, me ayudarás a conseguirlo.
—¿¡Qué!?
No me contestó. Ya se largaba corriendo muy seguro de sí mismo. Y yo contemplé al verdadero cerdo mujeriego, que se escondía bajo aquel chico de apariencia frágil y tímida.

16 comentarios:

  1. Mira por donde que no es tan pavito como parecía... No sabe nada, el chaval. La verdad es que creía que quería algo con Dana, pero me ha gustado la salida que le has dado, además esto todavía puede dar muuchas vueltas. ¿Y qué pasará con el profe de física y química?
    Me encanta esta Dana. Es un placer leerte Raquel. Un besazo guapa!!

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  2. Hola,regreso ligero de equipaje a tu hermosa casa, un placer quedarme aquí, muy agradecido, pasa buen día, besos numantinos...

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  3. Pues sí, yo también pensaba que ésa era su método para intentar ligar con Dana, ¡has vuelto a hacerlo, Raquel, has vuelto a sorprenderme! Aunque algo me decía que su nombre era Fran, y ya estaba dispuesta a preguntarte en mi comentario... al menos, mi intuición era correcta en uno de los dos casos.
    Haber leído el Arcángel me hace disfrutar el doble de este diario, veo que vas uniendo todos los hilos que conformarán el tapiz de tu hermosa novela, para mí es mucho más que una serie de relatos divertidos, es un prólogo largo y muy bien hilado, felicidades, pequeñaja!!
    Besotes.

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  4. Vaya por donde.. eso no me lo esperaba! Yo también pensaba que ligaba con Dana!! 'o' jajaja Te sigo leyendo =D

    PD: La imagen de Goofy es tremenda! xDDD

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  5. Encontré este blog a través de M. y me pareció interesante. Quisiera seguir visitándolo. Saludos.

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  6. Hada si, la historia puede dar muchos giros y yo espero que a todos os sorprenda xd. Por cierto, este chaval no te suena de nada? ya verás que si lo piensas detenidamente, si lo recuerdas. Y con el profe de fisica, a lo largo sabremos más cosas de él. Tú no te preocupes xd. Besoteeeeesss

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  7. Hola don vito, encantada de volver a tenerte por aquí xd. Besos.

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  8. Beaa, no veas como me alegra sorprenderos. Es mi principal objetivo. Ese y el de divertiros. Pero en esta ocasión me has sorprendido tú a mi, porque las musas no me dijeron que era Fran hasta el último momento en que escribí el relato, y a ti te lo soplaron antes jajjajajajaja. Besoteeeeesss!!!

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  9. Isabellaaa, mañana no pasa sin que me de una vuelta por tu blog, que se me cae la cara al piso por no haber ido todavía. Gracias por leerme en cada escrito. Eres un sol xd. Besotesss!!

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  10. Xixe, encantada de tenerte por aquí. Mañana ya tengo un nuevo blog que conocer. Un saludo muy grande xd.

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  11. Hola! :)
    Me pasaba para informarte de que tienes un premio de mi parte en mi blog. :)
    Kisses

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  12. Como todos me sumo a las felicitaciones del giro que le has dado, realmente los balonazos eran estrategias para ligar y miratú por donde en este caso no. Uno de los párrafos que más me ha gustado es el del beso, ese miedo al ridículo cuando te dejaban tus papis en el cole y te daban un beso y rezabas porque nadie lo viera porque te creías mayor y todo el mundo se iba a reir de ti, pero tampoco querías negarlo por no defraudar a tus padres. Mil besos

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  13. Menudo cerdo de niño.
    Chantajista en potencia, aunque esperaba que le gustase Dana no Laura. Mola ese cambio. :)

    Un besazo! ;)

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  14. Crazy! muchas gracias, guapetona xd. Y siento no haber pasado antes por tu blog :( Un besote.

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  15. Rocio me encanta que te sorprendiera. Como dije más arriba, es mi principal meta xd. La escena de los besos a las entradas de los colegios, la puse porque sé que todos hemos tenido que pasar por eso jajajajaja. Yo siempre intento poner cositas que los lectores puedan sentirse identificados xd. Eso también me gusta mucho. Un besazo guapaaa.

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  16. Lara, pues si te parece un cerdo de niño ahora... ya verás en un futuro jajajaja. Pero seré mala y no adelantaré nada xd. Un besoteeee!!!

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