Hace (creo) un par de semanas, se originó un debate interesante en mi muro del facebook relacionado con el mundo del cine. El tema principalmente giraba entorno a si se hacían buenos o malos filmes en la actualidad. Pero también si muchos de esos filmes, basados en libros, se ajustaban por completo a la idea principal del argumento, por lo que me decidí a trasladar aquí esa misma pregunta. ¿Lo hace?, ¿realmente cine y literatura conviven en armonía o tanto guionistas como directores, se permiten "algunas" licencias? Pues no podemos olvidar que en la mayoría de adaptaciones de libros que se hacen para el cine, el autor de la obra no pinta nada y muchos de sus seguidores que acuden entusiasmados a las salas cinematográficas esperando encontrar un buen reflejo del libro que han leído, salen en realidad tan escaldados de la experiencia como el propio autor. Lo cierto es que ambas formas artísticas siempre guardaron las distancias obligadas por las características propias e intransferibles de cada medio. Basta con remontarnos a los inicios del celuloide y saber que ya las primeras películas tomaron su inspiración de la literatura. David Wark Griffith por ejemplo, nunca negó que sus trabajos cinematográficos tuvieran como modelo al gran Charles Dickens.
Pero en cambio André Bazín creía que el objetivo del cine, era ante todo buscar la equivalencia integral entre ambos aspectos. Y así ocurrió...
Después de mucho tiempo el cine logró distanciarse de su referente primero e incluso también lo inimaginable; servir de inspiración a la propia literatura, ya que los "literatos" copiaron el modo narrativo dotado de objetividad, que le brindaba el celuloide a los expectadores y nació así, "la novela contemporánea".
El mundo de la literatura halló en el cine una enorme riqueza estética, visual y emocional, hasta entonces imposible. Pues con la aparición del cine, se abrió ante nosotros toda una gama de sensaciones a las que gracias a ello el hombre en sí, descubrió lugares, distintas culturas y hasta distintas épocas.